miércoles, 7 de mayo de 2014

Juan el indigente

juan el indigente




  
Por Juan Carela:
Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista… y miro fijamente a la mujer que parecía acostumbrada a lascosas buenas de la vida.
 
Su abrigo era nuevo de una de las mejores pieles... Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho…

“Por Favor Déjeme en paz!! Gruñó el Indigente… Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de el. Ella sonreía – sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes; su perfume de una fragancia incomparable, una de las más cara de parís…
“¿Tienes hambre?” -preguntó ella. “No”, contestó sarcásticamente. “Acabo de llegar de cenar con el presidente… Ahora vete.”

La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.
De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. “¿Qué hace usted, señora?” -preguntó el nauseabundo enojado…
“Le digo que me deje en paz”!!

Justo en ese momento un oficial policía se acercó. “¿Hay algún problema, señora?” -le preguntó el oficial…
“No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer… “Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie
¿Me ayudaría? El oficial se rascó la cabeza. “Si, el Viejo Juan, Ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.

¿Qué quiere usted con él?” Pregunto el oficial…
“ Vamos al restaurante de allí?” - le dijo ella. Unos de los más fino y elegante de la ciudad “Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito.”
 
“¿Está loca, señora?” Exclamo el oficial_. El pobre desamparado se resistió. “Yo no quiero ir ahí! Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo de los brazos y lo levantaron.

“Déjame ir oficial, Yo no hice nada…”
“Vamos Viejo, esta es una Buena oportunidad para ti,” el oficial le susurro al oído.”
Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan al restaurante y lo sentaron en una de las mesas del Rincón. Era la casi mediodía, la mayoría de la gente ya había desayunado y el grupo para la comida aún no habían llegado…
 
El gerente del restaurant se acercó y les pregunto. “¿Qué está pasando aquí, oficial?” “¿Qué es todo esto?
Y este hombre está en problemas?”

“Esta señora lo trajo aquí para que coma algo,” _.respondió el ofiacial policía.
“Oh no, Aquí no!”Sáquenmelo de aquí, el gerente respondió airadamente. “Tener una persona como esa aquí es de mal augurio para mi negocio!!!
 
El Viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes. “Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir? Yo no quería venir aquí desde un principio.”
La mujer se dirigió al gerente del restaurant y sonrió… “Señor, ¿está usted familiarizado con el banco…?
La firma bancaria que está a dos cuadra de aquí?”
“Por supuesto que sí, lo conozco”, respondió el gerente con impaciencia. “Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes.”
“¿Y se gana una muy buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en esas reuniones semanales?
Tienen sucursales en todos los estados de país, a veces se dan almuerzo de negocios de todos los gerentes de sucursales aquí, es el principal sostén de este restaurant… ¡Contesto… el gerente“ ¿Y eso que le importa a usted señora?

Yo, señor, soy Penélope Hernández, presidente y dueña de las mayoria de acciones  dicho banco “. “Oh Perdón!! Dijo el gerente…
La mujer sonrió de nuevo… “Pensé que esto podría hacer alguna diferencia en su trato.”
Claro que si excelentísima dama, _perdoné usted _ es que este señor con esa fachada me ahuyenta la clientela…

El policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. “¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café O tal vez una comida, oficial?” “No, gracias, señora”, replicó el oficial. “Estoy en servicio”.
“Entonces, quizás, una taza de café para llevar?”
“Sí, señora. Eso estaría mejor”.
El gerente del restaurant giró sobre sus talones de sus zapatos como recibiendo una orden.
– “Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial”
El oficial policia lo vio alejarse. Y opino:”Ciertamente lo ha puesto en su lugar”, dijo.
“Eso no fue mi intención “dijo la señora… Lo crea o no, tengo una muy buena razón para todo esto”.
Se sentó a la mesa frente a su invitado a almorzar. _Ella lo miró fijamente…
 
“Juan ¿te acuerdas de mí?”
El viejo Juan miro su rostro rejuvenecido de la alegría, con los ojoslagañosos “Creo que sí – Digo, se me hace familiar”.
“Mira Juan, quizá estoy un poco más grande, pero mírame bien”, dijo la Señora... “Tal vez me veo más elegantes ahora… pero cuando tu trabajabas aquí hace muchos años vine aquí una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frio.”
Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas…
“¿Señora?” dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.
“Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo”, la mujer comentó. “Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada.

Con la voz quebrantada la mujer continuaba: Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento. Caminaba por las calles, y era en febrero, Hacía bastante frío, casi muerta de hambre. Vi este lugar y entre con la esperanza de que pudiera conseguir algo de comer. ” Con lágrimas en sus ojos la mujer siguió platicando…

Juan me recibió con una sonrisa. “Ahora me acuerdo”, dijo Juan. “Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer”. “Si, y me dijiste que estaba en contra de la política del restaurant”.

Continuó la mujer… -Entonces, tú me hiciste el sándwich de carne más grande que había visto nunca… me diste una taza de café, y me fui a este rincón y disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metiera en problemas. Luego, cuando Miré y te vi a poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien “.

“¿Así que usted comenzó su propio negocio?” El viejo Juan le pregunto.
” Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fuihacia arriba con la ayuda de el señor Jesucristo. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó y ahora soy dueña de unas de la más grande red bancaria del país.” Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. “Cuando termines aquí, quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el gerente de la zona. Hablare con él y estoy segura de que encontrará algo que puedas hacer en la oficina “.

Ella sonrió. “E incluso le dio un Adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que se recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta estára siempre abierta para ti Juan.”

Hubo lágrimas en los ojos del anciano. “¿Cómo voy a agradecer?, preguntó.
“No me des las gracias”, respondió la mujer. “A Dios dale la gloria. El me trajo a ti.”
Fuera del restaurant, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse cada cual por su lado... “Gracias por toda su ayuda, oficial,”
Dijo La Sra. Hernández.”
“Al contrario, dijo el oficial,”, “Gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y gracias por el café. “…
Que Dios te bendiga siempre y no te olvides que cuando tiramos el pan sobre las aguas, nunca sabes cuándo será devuelto a ti... Dios es tan grande que puede cubrir todo el mundo con su amor y a la vez tan pequeño para entrar en tu corazón.

Cuando Dios te lleva al borde del acantilado, confía en él plenamente y déjate llevar.
Sólo una de dos cosas va a suceder, o él te sostiene cuando tú te caes, o te va a enseñar a volar!
El poder de una frase! Dios va a cambiar las cosas hoy y pondrá todo a tu favor.
Dios cierra puertas que ningún hombre puede abrir y Dios abre puertas que ningún hombre puede cerrar…

Colosenses 3:23-24 "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.¨

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